Andrés Rieznik, neurocientífico, sobre la salud mental: “La negación de la genética del comportamiento ha causado enormes sufrimientos”
Andrés Rieznik, un neurocientífico y experto en toma de decisiones, ha estado definiendo una visión innovadora sobre el papel de la genética en el comportamiento humano. Según él, negar la influencia genética en el desarrollo humano conlleva errores graves en educación y salud mental.
El cerebro humano es complejo y multifacético, y los genes desempeñan un papel significativo en la configuración de nuestras predisposiciones biológicas. No obstante, Rieznik sostiene que debemos ser cautelosos al atribuir el comportamiento a la genética exclusiva.
“Hay una diferencia enorme entre influir y determinar”, afirma Rieznik. Los genes no crean determinismo, sino que dan lugar a propensiones que el ambiente puede amplificar o moderar. En otras palabras, las diferencias individuales se explican aproximadamente en un 50% por factores genéticos y en un 50% por factores ambientales.
Esta visión es crucial para entender los efectos de la negación de la genética en la salud mental. Durante décadas, la psicología del desarrollo atribuyó el autismo a la “madre ladera” y la esquizofrenia a la “madre esquizofrenizante”, teorías que surgieron precisamente porque existía una correlación entre padres e hijos en el espectro y, al negar que los genes pudieran explicarla, se buscaba culpar al ambiente doméstico.
Rieznik conoce el daño de cerca. Su tío falleció debido a la esquizofrenia paranoide. Aunque se vivió en una familia progresista durante la dictadura militar argentina, la situación ambiental probablemente disparó su paranoia, pero la propensión genética estaba ahí desde antes.
“La negación de la genética llevó a muchísimo sufrimiento innecesario”, señala Rieznik. Las familias que ya atravesaban la peor tragedia posible recibían el mensaje implícito de que la culpa era suya.
El mismo error se repite en educación. Un estudio clásico correlaciona la cantidad de libros en casa con el nivel de lectoescritura de los niños y concluye que hay que comprar más libros. Sin embargo, esa correlación puede explicarse por la genética compartida entre padres e hijos: a los padres les gustan los libros porque leen bien, y sus hijos heredan esa facilidad.
Rieznik tiene dislexia y sabe que su cerebro procesa los sonidos de forma atípica. Reconocerlo no es rendirse, sino entender el punto de partida para intervenir mejor. Negarlo, en cambio, lleva a que maestros y familias busquen causas en el ambiente doméstico cuando el origen es neurológico.
Para Rieznik, la salud mental es un campo complejo que requiere una comprensión más profunda de los factores que influyen en ella. Habló de salud mental desde su propia experiencia con pensamientos suicidas. Le preguntaron qué le ayudó a salir y su respuesta fue directa: “Los vínculos, la familia, los amigos y la farmacología”.
“Nada de propósitos de vida ni de iluminaciones”, enfatiza Rieznik. En los peores momentos de salud mental, lo que saca a alguien de la cama no es tener un proyecto, sino las relaciones de cuidado construidas a lo largo del tiempo.
La distinción entre propósito y vínculos es crucial para entender la salud mental. Rieznik es escéptico del concepto de propósito como ancla emocional porque puede hundir aún más a alguien que atraviesa una depresión clínica.
“Los vínculos funcionan independientemente del estado mental”, afirma Rieznik. Su posición sobre el esfuerzo también es clara: “No existe tal cosa como una persona que hace algo extraordinario sin un esfuerzo igualmente extraordinario”.
En cuanto a la regulación emocional, Rieznik vincula directamente a la salud mental cotidiana. El sufrimiento crónico tiene ahí su raíz fisiológica y entenderlo es el primer paso para abordarlo con rigor y sin charlatanería.
Finalmente, Rieznik destaca la importancia de mantener a raya la sobreactivación del sistema nervioso simpático mediante prácticas que activen el parasimpático, como la meditación o la reflexión periódica. Es un recordatorio del poder de las acciones concretas para mejorar nuestra salud mental.