Estrecho de Ormuz: Pentágono garantiza paso seguro y Brent cae 10%

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El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, ha confirmado esta semana la apertura de una ruta segura en el golfo Pérsico, donde se dejará un 10% del crudo europeo. Este movimiento calma los mercados internacionales y reduce la volatilidad en el sector energético.

La garantía verbal de Hegseth llega tras una advertencia inicial de NAVCENT, que difundió un memorando alertando sobre la presencia de minas navales no barridas en el estrecho. La zona de exclusión trazada por el Pentágono al sur del esquema de separación se encuentra dentro de aguas territoriales omaníes y ha sido coordinada con las autoridades de Omán.

La Armada estadounidense retiró los últimos cuatro dragaminas en Baréin el año pasado, lo que ha dejado a la cobertura actual dependiente de los buques de combate litoral de la clase Independence y de los destructores Arleigh Burke destacados en la operación.

La garantía del Pentágono calma a los mercados, pero el estrecho de Ormuz sigue siendo un campo minado. La economía global contiene la respiración mientras se espera la confirmación oficial de la apertura del carril seguro.

El movimiento refleja una lectura estratégica de Washington, que utiliza la disuasión naval como herramienta de estabilización económica global. Al garantizar un carril seguro sin iniciar una operación de barrido a gran escala, el Pentágono prioriza la señal al mercado sobre la acción militar resolutiva.

La Unión Europea ve en esta medida un respiro, pero también una advertencia sobre su vulnerabilidad energética. Bruselas carece de una fuerza naval expedicionaria capaz de garantizar por sí misma la seguridad en el Golfo, y España se sitúa de nuevo en el centro logístico con la Base Naval de Rota como enclave estratégico de proyección estadounidense.

El riesgo inmediato es doble. Primero, la posibilidad de que Irán interprete la apertura del carril como una oportunidad para minar zonas adyacentes y provocar un incidente que escale fuera del control diplomático. Segundo, la presión sobre Omán, que se convierte en actor clave al albergar en sus aguas territoriales la ruta segura.

La calma actual se sostiene sobre un equilibrio de fuerzas extraordinariamente precario. El precedente de la Operación Earnest Will ofrece un espejo incómodo, pero rima con frecuencia en el Golfo Pérsico.