Una gran tormenta solar medieval descubierta gracias a los árboles — Astrobitácora
Investigadores han desenterrado un episodio solar fascinante que tuvo lugar hace más de 800 años, gracias al análisis de los anillos de árboles y registros históricos. Esta tormenta solar medieval proporciona una oportunidad única para comprender el comportamiento del Sol durante la Edad Media.
Algunas auroras boreales registradas en documentos históricos alcanzaron latitudes extremadamente bajas, llegando incluso a Japón. Esto sugiere que la actividad solar fue particularmente intensa en los primeros años del siglo XIII. Los investigadores, al revisar estos documentos y evidencias de árboles antiguos, han confirmado el paso de una tormenta solar robusta entre 1200 y 1204.
La evidencia más convincente proviene de anillos de árboles enterrados en Japón que datan del invierno de 1200 a la primavera de 1201. Estos anillos contienen carbono-14, un isótopo producido por protones solares (SPE). El diario del poeta Fujiwara no Teika registró una aurora roja en febrero de 1204, lo que confirma la intensidad y magnitud de esta tormenta solar.
El Meigetsuki, el diario de Fujiwara no Teika, se utilizó como punto de partida para identificar este evento histórico. La observación de auroras en regiones tropicales es un indicio claro de la intensidad de una tormenta solar. La actividad del Sol durante estos años fue notablemente alta, con ciclos que duraban solo siete a ocho años en lugar de los once actuales.
El estudio también reveló que los protones solares subextremos, aunque menos notables, siguen siendo un fenómeno importante. Estos eventos producen el mismo carbono-14 que los más extremos pero son más difíciles de detectar. El método utilizado permite no solo datar estos eventos sino también reconstruir los ciclos solares pasados.
Los investigadores han publicado sus hallazgos en la revista Proceedings of the Japan Academy, Series B, y continúan explorando cómo las condiciones del Sol variaron a lo largo de la historia. Este descubrimiento subraya que aún hay mucho por aprender sobre el comportamiento solar y su impacto en nuestro planeta.