Los aliados de la OTAN superan a EE.UU. en gasto militar ajustado por PPA en 2025
Según un análisis elaborado por The Economist con datos del SIPRI, Washington ha dejado de liderar en gasto en defensa cuando se ajusta por poder adquisitivo (PPA). En 2025, los aliados de Estados Unidos gastaron el 111% del presupuesto del Pentágono en términos PPA. Este dato revela que, por primera vez desde el final de la Guerra Fría, los miembros no estadounidenses de la OTAN y los socios del Indo-Pacífico (Japón, Corea del Sur, Tailandia, Australia y Filipinas) juntos desembolsaron más en defensa que Washington.
En términos absolutos, el gasto total de los aliados sigue estando por debajo del Pentágono en unos 200.000 millones de dólares; sin embargo, cuando se ajusta por PPA, estos países ya ponen más recursos. Europa, impulsada por la guerra en Ucrania, incrementó su gasto militar un 14% entre 2024 y 2025, alcanzando el 81% del gasto estadounidense en términos de poder adquisitivo.
El incremento en el gasto defensivo europeo se debe principalmente al desembolso significativo realizado por países como Polonia, los países bálticos y Alemania, que han acelerado la adquisición de equipamiento militar avanzado. En contraste, el Pentágono registró un estancamiento en sus gastos durante varios años, con una reducción relevante en 2025.
Este cambio en las cifras no es solo una mera corrección contable; tiene profundas implicaciones para la arquitectura de seguridad transatlántica. La Administración Trump, que ha exigido a los aliados un gasto del 5% del PIB en defensa, puede ver ahora cómo sus socios ya superan a Estados Unidos en esfuerzo económico real cuando se excluye el beneficio del dólar fuerte.
Para España, este dato plantea una lectura ambivalente. Aunque Moncloa celebra haber alcanzado el 2% del PIB en defensa según el nuevo plan, la presión de los números de PPA puede llevar a mayor autonomía estratégica europea. La pregunta para el Ministerio de Defensa es si Washington considerará suficiente un 2% cuando los aliados ya superan al Pentágono en capacidad real.
Desde la cumbre de Gales de 2014, el objetivo del 2% se ha medido sobre PIB nominal. La introducción de esta métrica abre debates más profundos sobre el reparto equitativo de los costos. Si los sistemas de armas en Europa son más caros por la fragmentación industrial, un 2% del PIB puede traducirse en menos tanques y menos división operativa que un 1,5% en otros países.
La tendencia apunta a un reequilibrio profundo. Si los aliados europeos y asiáticos mantienen el ritmo de crecimiento, el diferencial en PPA se ampliará, lo que reducirá la dependencia del gasto estadounidense en defensa. No obstante, el desafío persiste en la interoperabilidad operativa; más dinero no garantiza automáticamente mayor eficacia.
La próxima cumbre de la OTAN en Vilna será un indicador clave para determinar si este dato de 2025 impulsará una nueva doctrina de reparto de cargas o se quedará solo en un titular prometedor.