OTAN compra drones interceptores baratos para frenar los Shahed

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La guerra de desgaste que Rusia lleva a cabo diariamente en Ucrania está volviendo al tablero estratégico a favor del sistema de defensa aérea basado en interceptores de bajo costo. La OTAN, tradicionalmente anclada en sistemas de alta intensidad como los misiles Patriot y las defensas antiaéreas avanzadas (SAMP/T), se ve forzada a incorporar interceptores más baratos para sostener una guerra de desgaste que requiere una saturación constante de recursos.

La compra de 48 interceptores Merops de la firma estadounidense Perennial Autonomy por parte de Lituania, un país OTAN fronterizo con Rusia, es solo el primer paso en esta revolución. El sistema, que cuesta apenas 15.000 dólares por unidad, ya ha demostrado su eficacia en la derribada de drones Shahed-136 en Ucrania y Oriente Medio.

La OTAN no es la única que se ve obligada a cambiar su enfoque. La exportación de interceptores ucranianos de 2.000 dólares, que han registrado más de 11.000 derribos verificados, también está abriendo nuevas oportunidades para España y otros países europeos.

La lección de Kiev es clara: cuando Rusia lanza 6.663 drones en un mes, la defensa aérea no puede basarse en sistemas caros. Los interceptores baratos están demostrando ser más efectivos que los complejos y costosos sistemas tradicionales.

El gasto militar estadounidense en antidrones ya supera los 600 millones de dólares desde el inicio de la guerra con Irán, y el secretario de Defensa Pete Hegseth anticipó esta semana que el presupuesto para drones en el año fiscal 2027 será de ‘74.000 millones’, incluidos los sistemas de contramedidas.

La competencia es feroz: en el programa ‘Drone Dominance’ del Pentágono, dotado con 1.100 millones, dos de los seis mejores sistemas son de diseño ucraniano. La proliferación de interceptores baratos puede alterar el mercado europeo de defensa y obliga a fabricantes como Airbus, Thales o Indra a buscar alianzas con startups ucranianas o estadounidenses para no quedar relegados.

Para España, la oportunidad no es solo de ahorro, sino de posición industrial. La compra de interceptores ucranianos podría convertirse en una plataforma de ensamblaje y distribución de interceptores ucranianos hacia Iberoamérica, donde también crece la demanda de defensa antidrón.

La próxima cumbre de la OTAN, prevista para junio en La Haya, será el termómetro de hasta qué punto esta revolución de los drones baratos ha calado en la doctrina aliada. El estratégico Estrecho de Ormuz, que ya garantiza un paso seguro para naves y aviones, podría ser el próximo paso en este nuevo escenario de defensa.