Todo sobre los hantavirus: una enfermedad grave pero de bajo riesgo mundial

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Un crucero con más de 150 pasajeros se encuentra en crisis después de que tres personas murieran por un brote grave de hantavirus durante su travesía por el Atlántico Sur. La embarcación, el MV Hondius, que partió de Argentina en abril y llegó a la costa de Cabo Verde el pasado lunes, ha sido confinada para evitar nuevas infecciones.

Según la Organización Mundial de Salud (OMS), se han identificado dos casos confirmados y cinco cuadros sospechosos de hantavirus, una enfermedad viral que los humanos pueden adquirir al estar en contacto con orina, heces o saliva de roedores contagiados. La mayoría de las cepas del virus no se transmiten entre humanos.

El riesgo de contagio suele ser bajo pero puede ser mayor en personas que trabajan o viven en espacios donde hay presencia de estos animales. Los síntomas comienzan una semana después de la exposición viral y pueden tardar hasta ocho semanas en aparecer.

La hantavirus es una enfermedad grave pero rara, y su mortalidad oscila entre el 1-15% en Asia y Europa, y el 50% en América. No existe un medicamento específico para tratar la infección por hantavirus y los tratamientos suelen ser sintomáticos.

Los expertos recomiendan mantener a los roedores salvajes fuera de los hogares, cabañas, vehículos, cobertizos u otros espacios cerrados. Al limpiar áreas que contengan excrementos, se debe usar guantes de plástico o goma y ventilarse los espacios infestados.

Esta enfermedad no es nueva: se conocen casos desde la década de 1950 y los virus se identificaron en la década de 1970. En Europa, la variante más frecuente es el Puumala virus, que suele provocar cuadros con fiebre y daño renal.

La OMS informa de que la infección por hantavirus es poco común y su tasa de mortalidad se ha reducido en las últimas décadas. Sin embargo, los factores ambientales y ecológicos que afectan a las poblaciones de roedores pueden influir en las tendencias de enfermedades estacionalmente.

En España, la higiene de manos es una de las medidas más eficaces y coste-efectivas para prevenir la infección por hantavirus. La exposición al humo en interiores ha sido reducida, pero aún persisten altos niveles de fumadores.