La huella de la obesidad en las células dura años tras perder peso

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Una investigación internacional ha descubierto que las personas que han experimentado obesidad no se liberan completamente de sus efectos, incluso después de alcanzar un peso saludable. El estudio, publicado en la revista EMBO Reports, reveló que el sistema inmunitario mantiene una “memoria” de la obesidad durante varios años.

Las células T colaboradoras, clave para coordinar la respuesta inmunitaria, experimentan un proceso llamado metilación del ADN, que actúa como una especie de etiquetado químico en las células. Esta modificación epigenética puede mantenerse durante años después de la pérdida de peso y sigue afectando el funcionamiento del sistema inmunitario.

El estudio también identificó dos grandes procesos alterados por esta memoria de la obesidad: la autofagia y la senescencia inmunitaria. La autofagia es el mecanismo mediante el cual las células se “autolimpian”, mientras que la senescencia inmunitaria hace referencia al envejecimiento del sistema defensivo.

Los investigadores descubrieron que las marcas epigenéticas asociadas a la obesidad pueden persistir durante cinco a diez años después de la pérdida de peso, lo que significa que el organismo puede seguir comportándose como si aún existiera exceso de grasa corporal.

El estudio también sugiere que los fármacos GLP-1 podrían ser una herramienta útil para restaurar el funcionamiento típico del sistema inmunitario y reducir el riesgo de enfermedades metabólicas y cáncer vinculado a la obesidad.

En conclusión, esta investigación confirma que la obesidad no es solo un problema de exceso de peso, sino una condición que puede dejar huella en la biología de las células durante largo tiempo. La pérdida de peso sigue siendo fundamental, pero ahora se sabe que el organismo necesita años de estabilidad y apoyo terapéutico adicional para borrar por completo ese recuerdo inmunitario del pasado con obesidad.