El lanzamiento de Starship y Crónicas bajo la bóveda celeste 1×20 — Astrobitácora
En “Crónicas bajo la bóveda celeste” 1×20, exploramos los orígenes de los grandes observatorios astronómicos y su impacto en la evolución del campo. Durante el último tramo del siglo XIX y principios del XX, estos institutos se convirtieron en pivotes fundamentales para el progreso científico.
El Observatorio del Monte Wilson, ubicado en Pasadena (California), fue uno de los precursores que demuestran cómo la astronomía había avanzado. Necesitaban un equipo diverso de expertos, desde astrónomos hasta ingenieros y constructores, lo cual marcó un antes y después en la disciplina.
Estas instalaciones se convirtieron en herramientas cruciales para responder a las incisivas preguntas sobre el universo. Al mismo tiempo, durante ese período, hubo una gran cantidad de expediciones para observar eclipses solares totales, que eran uno de los pocos medios para estudiar la corona del Sol.
Aunque con el tiempo se aprendió a analizar la corona sin necesidad de esos eventos, muchas de estas expediciones dependían en gran medida de los observatorios. Organizaban y proporcionaban el apoyo necesario para que pudieran llevarse a cabo exitosamente.
Para acceder al episodio completo, puedes escuchar “Crónicas bajo la bóveda celeste” 1×20 en la aplicación iVoox para iOS y Android, desde nuestro sitio web o directamente aquí:
En YouTube, también analizamos el 12º lanzamiento de prueba de Starship. Esta versión, que forma parte de la tercera generación del vehículo, presentó numerosos cambios en Super Heavy, la primera fase del cohete, y en Starship, la nave propiamente dicha.
El primer intento de lanzamiento, programado para el jueves, se vio interrumpido por diversos imprevistos. Sin embargo, el segundo intento, que tuvo lugar al día siguiente, fue más exitoso, aunque hubo algunos contratiempos significativos.
En Super Heavy, uno de los motores apagó durante la subida del cohete. A pesar de que la separación entre las dos fases funcionó correctamente, Super Heavy no pudo reactivar todos sus motores para realizar el retorno aterrizaje. Sólo logró encender cinco motores durante un breve período y terminó estrellándose en el Golfo de México con una velocidad considerablemente alta.
En cuanto a Starship, uno de sus motores se apagó tras el inicio del vuelo. A pesar de este problema, la compañía optó por saltarse el encendido de un motor durante la reentrada y llevó a cabo el despliegue de los simuladores de Starlink con éxito. La reentrada pareció transcurrir sin problemas, ofreciendo una imagen prometedora para futuros vuelos.
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