Detectan restos de una galaxia enana llamada Loki que la Vía Láctea se pudo tragar hace diez miles de millones de años

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Basados en observaciones y verificaciones directas realizadas por nuestros periodistas o fuentes confiables, los astrónomos han identificado estrellas pobres en metales en agrupaciones inusuales cerca del disco galáctico de la Vía Láctea.

Un equipo de científicos considera que un conjunto peculiar de estrellas podría ser el rastro de una galaxia enana que fue absorbida por la Vía Láctea hace aproximadamente 10 mil millones de años. Los astrónomos han nombrado a esta hipotética galaxia Loki, en referencia al dios nórdico de las travesuras. Este hallazgo, que ha sido reportado por medios estadounidenses, podría revolucionar nuestra comprensión de la historia remota de la Vía Láctea.

Según la NASA, la Vía Láctea tiene un diámetro de alrededor de 100 000 años luz y contiene entre 100 000 y 400 000 millones de estrellas. Un año luz equivale a la distancia que recorre la luz en un año, aproximadamente 9,46 billones de kilómetros.

Nuestra galaxia también ha crecido mediante fusiones con numerosas galaxias enanas. Sin embargo, el tamaño y la masa originales de la Vía Láctea siguen siendo inciertos, lo que lleva a los científicos a buscar evidencias de las antiguas galaxias que fueron devoradas.

El estudio se ha publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society y identifica estrellas pobres en metales en agrupaciones inusuales cerca del disco galáctico de la Vía Láctea. Según estos científicos, las primeras estrellas del universo eran compuestas principalmente de hidrógeno y helio, dispersando estos elementos durante sus explosiones para permitir la formación de nuevas generaciones de estrellas ricas en metales.

La composición pobre en metales de estas estrellas antiguas cerca del disco galáctico sugiere que la Vía Láctea devoró una considerable cantidad de otra galaxia al principio de su historia, y esto podría representar un componente fundamental, hasta ahora oculto, de nuestra galaxia, según relata CNN.

Investigar estrellas pobres en metales es desafiante debido a la abundancia de estrellas jóvenes ricas en metales y el gran volumen de polvo que se acumula en el disco galáctico. Federico Sestito, autor principal del estudio e investigador postdoctoral en el Centro de Investigación Astrofísica de la Universidad de Hertfordshire en Reino Unido, ha explicado la dificultad de esta tarea.

De las estrellas identificadas, once se encontraban en órbita programada, moviéndose en la misma dirección que el disco galáctico, mientras que nueve estaban en órbita retrógrada, o moviéndose en dirección opuesta; posibles restos de una galaxia enana engullida por la Vía Láctea apenas unos miles de millones de años después del Big Bang, que creó el universo hace 13.800 millones de años.