Alimentos ultraprocesados y fertilidad: lo que dice la ciencia
En los últimos años, ha aumentado significativamente el número de parejas que enfrentan dificultades para concebir un embarazo, lo cual ha llevado a los expertos a enfocarse en factores como el estilo de vida y la alimentación. Se estima que entre 8% y 12% de las parejas en edad reproductiva tienen problemas de infertilidad, y aproximadamente el 40% a 50% de estos casos se deben a factores masculinos. Este panorama ha generado una mayor atención sobre cómo la dieta puede influir en la fertilidad.
En paralelo al incremento del consumo de alimentos ultraprocesados, que en algunos países desarrollados supone más del 50% de las calorías diarias, estos productos se han convertido en un tema de preocupación para la salud reproductiva. Los ultraprocesados suelen estar cargados de azúcares libres, grasas poco saludables, sal y aditivos, con muy poca fibra, vitaminas y minerales, lo que puede afectar negativamente tanto la fertilidad masculina como femenina.
Estos productos no incluyen las actividades comunes de cocinar en casa o preparar alimentos frescos. Según la clasificación NOVA, los ultraprocesados son aquellos que se elaboran casi enteramente a partir de ingredientes refinados u otros derivados de alimentos, y a los cuales se añaden colorantes, edulcorantes, potenciadores del sabor, emulgentes y otros aditivos tecnológicos. Ejemplos comunes incluyen bebidas azucaradas, bollería industrial, snacks salados, cereales azucarados, precocinados listos para calentar, carnes procesadas, helados industriales y muchos platos preparados.
Estos alimentos comparten características como ser muy palatables, baratos y accesibles, además de estar acompañados de agresivas campañas de marketing que los presentan como comodidad, ocio o incluso estilos de vida saludables, a pesar de su bajo valor nutricional.
En países como Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Australia, el consumo de ultraprocesados supera el 50% de las calorías diarias, mientras que en el sur de Europa este porcentaje es menor pero está en aumento. En general, la tendencia a consumir más alimentos ultraprocesados se da con mayor frecuencia entre población joven.
La calidad del semen ha disminuido significativamente en muchos países desarrollados durante las últimas décadas, coincidiendo con cambios notables en los hábitos de vida que incluyen una mayor exposición a compuestos químicos hormonales, estrés, sedentarismo y el consumo de alimentos industriales.
El estudio Led-Fertyl, liderado por la Universitat Rovira i Virgili (URV), el Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV) y CIBEROBN, fue uno de los primeros en analizar específicamente la relación entre el consumo de ultraprocesados y los parámetros del semen en hombres jóvenes sanos. En este estudio participaron unos 200 varones residentes en Cataluña, quienes completaron cuestionarios sobre su dieta, estilo de vida y antecedentes médicos, además de proporcionar muestras de sangre, orina y semen para evaluar diferentes marcadores biológicos.
Los resultados mostraron que los hombres con mayor ingesta de ultraprocesados presentaban una menor calidad seminal en varios aspectos: un recuento total más bajo de espermatozoides, una concentración espermática reducida y una motilidad total disminuida. Además, los investigadores sugieren que la sustitución parcial de estos alimentos por productos poco o nada procesados podría tener un efecto positivo en la calidad del semen.
En otro estudio realizado en la Universidad de Copenhague se analizó cómo una dieta rica en ultraprocesados afecta a la salud metabólica y reproductiva masculina, incluso cuando las calorías totales están controladas. Aunque los hombres ganaron aproximadamente 1 kg más de grasa corporal con la dieta ultraprocesada, independientemente del consumo calórico, se observó una disminución en la hormona folículo estimulante (FSH) y tendencias a niveles de testosterona más bajos. Estos cambios podrían estar relacionados con la presencia de ftalatos en los ultraprocesados, compuestos que pueden interferir con la producción de esperma.
Finalmente, el estudio Generation R Next de la Universidad Erasmus de Rotterdam analizó cómo el consumo de ultraprocesados afecta a la fertilidad y al desarrollo embrionario temprano. Participaron 831 mujeres y 651 hombres, y se encontró que un mayor consumo de estos alimentos se asociaba con un crecimiento ligeramente más lento del embrión y sacos vitelinos más pequeños en las primeras semanas de gestación.
Estos estudios sugieren que una dieta baja en ultraprocesados, tanto antes como durante el embarazo, podría ser beneficiales para mejorar la probabilidad de concepción y el desarrollo temprano del embrión. Aunque no se puede afirmar con certeza que los ultraprocesados causen estos efectos, las asociaciones detectadas son lo suficientemente sólidas como para recomendar prudencia.