Irán frena el crecimiento de Cataluña y eleva inflación en 2026

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El bloqueo del estrecho de Ormuz, causado por el conflicto iraní, genera un impacto significativo en la economía catalana. Las previsiones de crecimiento para 2026 se han revisado hacia abajo debido a la interrupción de rutas marítimas y el aumento de los precios del petróleo.

La dependencia energética catalana es crítica, ya que más del 90% de la energía consumida es importada. Esto hace vulnerable a la economía ante cualquier disrupción geopolítica como la actual crisis iraní. Los servicios de estudios de las principales entidades financieras con presencia en Cataluña han ajustado sus escenarios, reduciendo las previsiones de crecimiento para 2026.

El comercio exterior catalán es otro factor clave. La región exporta bienes por valor de más de 90.000 millones de euros anualmente, la mayoría de los cuales se distribuyen a través rutas marítimas que dependen de la estabilidad del Golfo Pérsico y el paso por el estrecho de Ormuz. La interrupción de estas cadenas logísticas afecta directamente a sectores como el químico, el agroalimentario y la automoción.

La inflación también es un riesgo. El IPC catalán podría situarse por encima del 3% en la segunda mitad del año, impulsado por el encarecimiento de los combustibles y fletes marítimos. Los datos provisionales del INE ya apuntaban a una tasa interanual del 2,7%, y la escalada del petróleo podría añadir medio punto adicional en los próximos meses.

El Govern catalán se enfrenta a un escenario que no contemplaban sus presupuestos. La crisis iraní reduce el crecimiento económico y aumenta la inflación, lo que afectará las cuentas del Govern para 2027. En este contexto, el Gobierno ha convocado por primera vez en esta legislatura el gabinete de seguimiento económico para evaluar el impacto del conflicto en la economía catalana.

En este panorama, el Gobierno está preparando medidas de apoyo a los sectores exportadores más expuestos. Sin embargo, las patronales catalanas piden flexibilidad fiscal y agilización de las ayudas europeas pendientes para contrarrestar el alza de costes. El Govern se mueve en la cuerda floja: necesita mostrar músculo económico sin desvelar debilidades que puedan ser utilizadas por la oposición en el Parlament.

Los próximos dos meses serán determinantes. Si el precio del petróleo se estabiliza y las rutas alternativas logran absorber parte del tráfico marítimo, el daño podría contenerse. Pero si la escalada persiste, las cuentas del Gobierno para 2027 empezarán a redactarse bajo un signo muy distinto al de la estabilidad presupuestaria que se anticipaba hace solo unos meses.