Llevábamos 15 años bajo el duopolio de Android e iOS. China ha demostrado que una tercera vía es posible
El plan chino para reducir su dependencia del Occidente avanza con impulso. En lugar de sucumbir a los vetos estadounidenses, Huawei ha logrado reorganizarse y crear su propio refugio en el mercado. El sistema operativo HarmonyOS se ha convertido en un ecosistema de software que aspira a conquistar la tercera parte del mercado mundial.
La plataforma ha alcanzado un nivel maduro que ha demostrado respaldo gubernamental, lo que confirma que China tiene una alternativa soberana que funciona en dispositivos de todo tipo. El Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT) de China ha sido el principal impulsor de este cambio.
Según el viceministro Ke Jixin, el número de móviles equipados con HarmonyOS superó los 55 millones a finales de marzo. Esto se debe en parte al “cambio transformador” experimentado por el software, que ha demostrado ser un aval creíble para la marca. Huawei había mencionado anteriormente que sus dispositivos libres de Android alcanzan una cifra similar.
El crecimiento de HarmonyOS va de la mano con la resurrección de Huawei en el mercado chino de smartphones. El sistema exclusivo de la marca ha superado a Apple y solo queda por detrás del dominante Android en el país. Sin embargo, las cifras demuestran algo insólito: se ha roto el histórico duopolio en China.
Además, los temores sobre la falta de aplicaciones se han disipado rápidamente, lo que ha permitido a Huawei avanzar en su objetivo de igualar la cantidad de aplicaciones de iOS y Android. Aunque aún no se ha revelado si este objetivo se ha logrado, es evidente que Huawei está avanzando en su estrategia.
El éxito de HarmonyOS también refleja el esfuerzo chino por crear software autosuficiente e inmune a la influencia occidental. El veto de EEUU buscaba aisilar a Huawei, pero ha terminado obligando a China a desarrollar este tejido de software. En este sentido, se puede ver una pequeña ironía en que el plan chino para reducir su dependencia del Occidente haya llevado a un resultado opuesto: forjar un entramado autosuficiente y fuerte.