Un Tractor en Común y el Caso del Perico Loco. VI.- Sufrimos como mujeres… hombres… mujeres… hombres… que somos (oh pues). (7 imágenes dispersas) | ͶÀTIꟼAƆ ⅃Ǝ | 2 de junio 2026

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En este curso sobre plantas medicinales, prevalecen las mujeres como estudiantes, con una representación más escasa pero notable de varones. Durante los descansos, el ambiente se llena de conversaciones dominadas por las mujeres, que tratan temas como las noticias de sus pueblos y recuerdos personales.

En Los Altos de Chiapas, una mujer indígena, parte del partido local, fue capturada tras asesinar a su marido en defensa propia. Según su compañera, la agresión del marido hacia ella era frecuente y se había llegado a un punto crítico. La hermana partidista decidió actuar, matando al marido en un enfrentamiento.

A pesar de la gravedad del incidente, el grupo no muestra lástima o pena; se divierten comentando los detalles. Un varón de origen maya pregunta sobre términos utilizados por las mujeres y todos ríen mientras explican que “yat” es un término en su lengua para referirse al pene.

De regreso al cuartel, el joven varón intercambia opiniones con una compañera sobre la necesidad de usar nombres más científicos. Mientras tanto, otro varón se queja de ser llamado a buscar “leña maciza” por su mujer, un término que en maya significa corcho o madera balsa.

El debate sobre el uso de términos coloquiales desemboca en una discusión sobre la libertad de expresión y la necesidad de proteger al resto del grupo. Las mujeres finalmente acuerdan hablar con más cuidado cuando haya hombres presentes, pero optan por mantener cierta libertad si están solas.

El tema de esa jornada fue “Plantas medicinales para el cólico menstrual”, y el varón anotó todo detalladamente. Al finalizar la clase, discuten sobre la necesidad de seguir adelante con sus tareas, incluso si son difíciles o incómodas.

Un incidente involucra a una mujer que se lastima la mano con un machete mientras corta hierbas. Sin querer revelar que se ha hirió sola, aprieta su pañuelo para detener el sangrado. Su compañera la ayuda y solicita asistencia médica, lo cual es atendido rápidamente.

El promotor de salud realiza un cuidadoso tratamiento, pero la paciente pregunta si podrá bailar. El promotor responde con una mirada que sugiere que no será fácil recuperarse completamente en poco tiempo.

Las jornadas concluyen con comprobaciones y planificación para futuros proyectos. Las actividades matemáticas se convierten en un juego entre los jóvenes y el personal educativo, usando teléfonos móviles como calculadoras.

Las noches traen refrescos de lluvia, lo que ayuda a soportar el calor del día siguiente. En las lonas y techos improvisados, la música se escucha en diversos idiomas, mezclándose con los sonidos naturales de grillos y ranas.

Entre los jóvenes y jovencitas, el recuerdo de quienes están lejos persiste en sus pensamientos. Las canciones que reproducen sus teléfonos sirven como un homenaje a esos seres queridos ausentes.

Finalmente, una niña platica con el SubMoy sobre su comprensión del trabajo y los roles ocultos detrás de él. El mensaje es claro: el verdadero trabajo no siempre se ve, pero siempre está presente y valioso.