Un parasol estelar para observar planetas rocosos — Astrobitácora
Un equipo de investigadores ha presentado un innovador método para capturar imágenes de planetas rocosos similares a la Tierra en torno a otras estrellas, mediante el uso de un parasol estelar y un telescopio terrestre avanzado. Este enfoque, llamado Hybrid Observatory for Earth-like Exoplanets (HOEE, Observatorio Híbrido para Exoplanetas similares a la Tierra), busca superar las limitaciones actuales de la observación directa de exoplanetas.
El parasol estelar, que orbitaría a unos 175,000 kilómetros de la Tierra, funcionaría como una sombrilla artificial, bloqueando la luz de la estrella objetivo, lo que permitiría a los telescopios terrestres captar la luz reflejada por los planetas rocosos. Este dispositivo estaría compuesto por 48 pétalos de 24,5 metros de longitud cada uno, con un disco central de 50 metros de diámetro, y podría desplegarse con precisión de 6 metros mediante micropropulsores.
La idea es que, al desplazarse en una larga órbita elíptica, el parasol estelar mantendría una alineación precisa con la estrella, permitiendo una observación detallada de su entorno. Los investigadores esperan que, con su diseño, se pueda detectar un exoplaneta similar a la Tierra en tan solo un minuto de observación. Además, la tecnología permitiría identificar biofirmas, es decir, señales de actividad biológica en exoplanetas que orbiten estrellas de tipo F, G y K, idealmente en sus primeros 1000 millones de años en la secuencia principal.
El proyecto HOEE cuenta con el respaldo de la NASA, que ha aprobado la Fase B del programa NIAC (NASA Innovative Advanced Concepts, Conceptos Avanzados Innovadores de la NASA), y espera recibir financiación en 2027. Se estima que el costo total del proyecto rondaría los 1000 millones de dólares, con un diseño final que incluiría una estructura inflable para reducir la masa en el lanzamiento a menos de 1500 kilogramos.
El parasol estelar se desplegaría en el espacio, viajando plegado en el cohete y desplegándose una vez en órbita. Este enfoque, si se materializa, podría transformar nuestra capacidad para estudiar la existencia de mundos similares a la Tierra en estrellas similares al Sol, ofreciendo una herramienta potente para la búsqueda de vida fuera de nuestro sistema solar.