El ‘playbook’ Apple Watch aplicado a las gafas: cómo la manzana planea destruir el mercado óptico de 200.000 millones
La aparición del Apple Watch en 2015 marcó un punto de inflexión en el mercado de relojes inteligentes, impactando directamente a marcas tradicionales como Swatch y Fossil. En 2025, Swatch Group experimentó una disminución de ingresos del 28% en comparación con 2014, mientras que la Fossil Group registró una caída del 70%. Este descenso fue proporcional al éxito del Apple Watch, que competía no con otros wearables tecnológicos, sino con marcas tradicionales de relojerías como Tissot y Hamilton. El Apple Watch atrajo a compradores dispuestos a invertir en un artículo tecnológico que también era altamente estético.
Apple empleó una estrategia similar para el mercado de gafas, conociendo las proyecciones de Mark Gurman de Bloomberg. Este analista prevé que la compañía competirá en el segmento de gafas de 200 a 500 euros, dominado por marcas como EssilorLuxottica (Ray-Ban, Oakley), Safilo y Warby Parker. La estrategia Apple implica ofrecer gafas que no solo corrijan la visión, sino también que sean compatibles con Siri, tengan cámaras incorporadas y utilicen tecnologías como Apple Intelligence para mejorar el rendimiento del usuario.
La integración profunda de estos wearables con el ecosistema Apple es crucial. La empresa asegura una fluidez en la interacción entre los dispositivos, como ya sucedió con el Apple Watch. Sin embargo, el mercado óptico presenta desafíos adicionales debido a la necesidad de gestionar correcciones visuales personalizadas y la complejidad social asociada con las gafas que recogen datos.
Las proyecciones internas de Apple estiman un impacto financiero similar al del Watch en el nuevo mercado de gafas. Aunque el retraso en la disponibilidad de la Visual Intelligence puede ralentizar la adopción, el lanzamiento está programado para finales de 2027, cuando Apple espera que sus gafas estén completamente integradas con el ecosistema de inteligencia artificial y software.
El reto principal radica en cómo Apple manejará las correcciones visuales personalizadas. Mientras Meta ha abordado este problema a través del uso de Ray-Ban, Apple deberá desarrollar su propia solución o integrarse con ópticos autorizados para asegurar una experiencia óptima y segura.
El análisis sugiere que el mercado global de gafas es significativamente mayor que el de relojes inteligentes, estimado en 200.000 millones de dólares anuales. A pesar del retraso, Apple sigue firme en su estrategia de liderazgo tecnológico y mejora constante.