La OTAN cree que Irán ha perdido más de la mitad de sus misiles balísticos pero conserva su capacidad de drones

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En los tres primeros días del conflicto de Estados Unidos e Israel contra Irán, el país atacado respondió con hasta 600 misiles a objetivos en todo el golfo Pérsico y área adyacente. Ahora ha pasado de una media de 200 lanzamientos diarios a una media de 20. Son datos que se evalúan en la misión OTAN de protección de la base aérea turca de Incirlik como indicador del estado de la capacidad misilística iraní, información que manejan también las Fuerzas Armadas españolas, como partícipes de la defensa de la que es a la vez objetivo de Teherán y base aérea clave para la Alianza Atlántica.

El dato trasciende exento de interpretación, y se presta a percibir el arsenal iraní medio vacío o medio lleno. Según los comunicados del Pentágono sobre el estado de su ofensiva en el Golfo, tras los ataques aéreos de Israel y Estados Unidos, Teherán ya posee menos de la mitad de su capacidad de atacar con misiles. Pero los militares españoles son más prudentes en la lectura de ese balance.

Este lunes, en una videoconferencia con la ministra de Defensa, Margarita Robles, en el cuartel general madrileño del Mando de Artillería Antiaérea del Ejército, los jefes del contingente que opera la batería de misiles Patriot desplegada por España para la defensa de Incirlik le han transmitido el “enorme riesgo de que se enquiste” la guerra de Irán, -ha contado la ministra-, dado que “el número de disparos de misiles balísticos, de misiles de crucero y de drones es muy importante, con una media muy elevada cada día”.

Un oficial experto español de la defensa antiaérea considera que el que Irán haya reducido sus disparos no necesariamente significa que haya perdido su arsenal: “Si quiere seguir siendo una potencia activa en la región, querrá guardar parte de sus misiles como elemento de poder”, sospecha, traduciendo otra de las lecturas que se hacen en la OTAN. No se sabe a ciencia cierta cuánto éxito han tenido Estados Unidos e Israel en la destrucción de instalaciones de misiles de Irán, ni tampoco si están todos sus silos localizados.

Los aliados comparten la impresión de que, si bien Irán podría haber perdido buena parte de sus misiles y casi toda su capacidad de fabricar y reponer nuevos cohetes balísticos, no ha ocurrido los mismo con sus reservas de drones Sahed -de patente iraní, los que imita Rusia con licencia de Teherán para sus ataques a Ucrania- ni con su capacidad de montarlos. Basta con impresoras 3D, sin grandes factorías, lo cual permite distribuir la producción en enclaves secretos por toda su extensa geografía.

Esos drones en manos de Irán alcanzan rápidamente los 150 kilómetros, o sea, la mayor parte de las dos orillas de los golfos Pérsico y de Omán, y tienen en su rango de autonomía todo el mar Rojo, a 1.600 kilómetros de Teherán. Por su velocidad máxima, 185 kilómetros por hora, son aparatos no tripulados fácilmente abatibles por las defensas norteamericanas e israelís, pero -y esta es una clave táctica- su uso masivo puede saturar esas defensas, como ya ha pasado con el ataque reciente de Irán contra los alrededores del centro de investigación atómica israelí de Neguev.

La otra clave, estratégica y más importante, es la enorme diferencia entre el coste de la amenaza, 40.000 euros, y el de la respuesta: misiles de hasta tres millones de euros, lo que importan hoy los cohetes antimisil y antiaeronave Patriot.

No hay información abierta de cuántos drones Sahed pueden estar en manos de Irán actualmente. Entre otras razones, porque la cifra puede cambiar de día en día por la facilidad de su fabricación. La sospecha de que ese montaje se hace en instalaciones subterráneas, muy difíciles de detectar para Estados Unidos e Israel, es la misma que gira en torno al stock de misiles balísticos y de crucero de Irán, que podría guardar importantes reservas bajo tierra. Ha trascendido el uso de bombas de gran capacidad de penetración por parte de EEUU para atacar las centrifugadoras del programa nuclear iraní, pero no su empleo contra silos de drones y misiles.

Antes de esta guerra, según datos del think tank independiente CSIS (Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos) que manejan el Mando de Artillería Antiaérea español y la Unidad de Defensa Antiaérea Patriot española en Turquía, Irán poseía el mayor y más variado arsenal de misiles en Oriente Medio. Se trata de cohetes tácticos y de crucero de cinco rangos de alcance, desde los hasta 600 kilómetros de los Quds1 y Ya-Ali, hasta los 2.000 kilómetros del misil balístico Sejjil y su anteceros, el Ghadr.

En esa área de alcance está toda la India, toda la península arábiga, todo Israel, Jordania, Siria e Irak; también toda Turquía, todo el mar Rojo, el mar Negro, el Caspio y el Mediterráneo oriental, y toda Ucrania y buena parte de los Balcanes, Grecia y Egipto. El lanzamiento de estos cohetes es detectable por los satélites de los países miembros de la OTAN, y rastreable desde la base alemana -de uso también estadounidense de Rammstein- con los datos de radares de Polonia, Rumanía y Turquía.

Entre los misiles de menor y los de mayor alcance de Irán hay 15 modelos diferentes, según el recuento del CSIS. Para los balísticos de alta cota, los que ascienden por encima de los 30.000 metros de altura, lo que preocupa a cualquier cuartel general de defensa antiaérea no es el lanzamiento, sino su caída, el momento en que está en la trayectoria descendiente de su típica elipse, y alcanza velocidades hasta 20 veces superiores a la del sonido.

Los tres misiles balísticos hasta ahora interceptados cuando se dirigían hacia la base de Incirlik fueron detectados por satélites de países de la OTAN, advertidos por el triángulo de radares de Polonia, Rumanía y Turquía, y afinados en su trayectoria por el de los lanzadores Patriot españoles desplegados junto a la base. Misiles SM-3 lanzados por fragatas norteamericanas en el Mediterráneo abatieron los cohetes cuando se encontraban a 150 kilómetros de altura, antes de su fase de descenso.

Este lunes ha certificado la ministra Robles, tras su visita al Mando de Artillería Antiaérea, parte del arsenal iraní podría estar en manos de proxys en la región, entendiéndose como tales, principalmente, a Hezbolá en el Líbano y los hutís de Yemen.

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